domingo, 30 de octubre de 2011

El retraso del avance.

El otro día leí en el periódico que la comunidad de Madrid había concertado una cita previa para evaluar la situación de un hombre enfermo que solicitaba la prestación por dependencia cuya nuera lo había estado cuidando durante veinte años.

Esto no sería digno de mención sino fuera porque los efectivos aseguraban haber hablado con un fallecido, así es, este hombre murió a principios de verano y le notificaban a la familia que habían concertado una cita con el susodicho para la evaluación pertinente. Imagínense el dolor de la mujer al enterarse de esto, después de haber ido en persona a entregar los papeles que notificaban su fallecimiento.

Con esto me vengo a referir que, obviamente, hay algún fallo en el sistema que nada tiene que ver con el color de las autonomías, pero que es una falta de respeto, no solo para la familia de este hombre, sino para todos aquellos que piden esta ayuda y que se evalúa su caso con una lentitud pasmosa y que, en algunos casos, llega a extremos como este.

Seamos coherentes y tengamos un poco de respeto y dedicación por nuestras personas mayores, que estuvieron en la sociedad mucho antes que nosotros, y no solo por eso, sino porque es un sufrimiento para las familias ver como un ser querido se consume sin poder hacer nada y que la tan esperada ayuda no llega. (Comentario de una noticia del periódico gratuito 20 minutos, 28/10/2011).

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