viernes, 27 de enero de 2012

Sumar, restar, multiplicar y dividir


            
El otro día, al grito de “¡Esperanza, ven corre, mira esto que es muy fuerte!” de mi madre pude ser testigo de las tonterías que se ven en televisión. ¿Qué fue lo que vi?, a la gran Karmele Marchante haciendo una resta, o más bien intentándolo, porque lo que es hacerla no sabía ni por dónde empezar; pero las palabras que me dijo mi madre después de vislumbrar semejante escena fueron la sentencia que me hizo pensar en por qué los niños de hoy en día no quieren ni abrir un libro y ven más importante casarse con un famoso y salir en la tele a contar tu vida privada: “¡y Kiko Hernández no sabe dividir!”

Sumar, restar, multiplicar y dividir… ¡pero si eso es de primaria!, esto es lo que pensamos todos, pero hombres y mujeres que salen en la tele todos los días en horario infantil, y que algunos de ellos son considerados periodistas no saben hacerlo ni contando con los dedos de la mano. ¿De verdad deberíamos dejar que estas personas hicieran un ridículo tan espantoso y que dieran semejante ejemplo a nuestros hijos?, “Tranquilos niños, no hace falta estudiar, con que os caséis con un ricachón o ricachona que sea famoso y salgáis en un programa de la tele haciendo alarde de vuestra incultura ganaréis, como poco, 400 euros al día y no os faltará de nada”. Nada excepto un mínimo de cultura y saber que dos más dos son cuatro claro, pero oye, que pan vais a tener de sobra siempre y cuando hagáis de vuestra vida un circo.

Caso aparte es el de los pobres periodistas, que tienen que lidiar con personajes como estos que tienen el título y que hacen quedar al resto de profesionales como auténticos becerros sensacionalistas que no tienen ni dos dedos de frente. Da igual que os paséis dos días sin dormir para dar una noticia en el periódico del domingo, si sabéis restar la cosa no cuenta, sois demasiado inteligentes para teneros en consideración.
Pero lo realmente importante es que estas cosas se hagan en horario infantil, antes de las diez de la noche, cuando los niños de la casa pueden ver que en esta vida lo que priva es el chismorreo, la mala educación y la idiotez, que eso es lo que da dinero, fama y poder. 

Con estas consignas cualquiera decide hacer la carrera de famosín en la facultad de Gran Hermano antes que la de ingeniería o magisterio, porque total, vas a ser un fracasado y lo que importa en esta vida es ser un chismoso empedernido y hacer hipótesis sobre si tal o cual se debe dejar o no el pelo largo, comentar como buenos envidioso la fortuna y la fama de los demás y ponerse las botas a costa de otros, pero ojo, que le curaréis la depresión a las personas, que ahora la muerte de un ser querido no se supera con la familia, sino pegado a la tele viendo un programa en el que se hacen las mismas estupideces que haces tú en tu casa, pero sin que nadie te pague.

Conclusión, la tele de hoy en día, aparte de estar liderada por los programas de contenido vacío (por no ofender a nadie), no vale ni un perrón de los de antes.

domingo, 1 de enero de 2012

Máscaras y deseos

Con especial cariño a todos aquellos que hacen que una noche cualquiera pueda ser especial, la mejor maravilla es dejar algo para la posteridad con aquellos a los que quieres.


Sin máscara en fin de año, sonrisa de rejilla prostituta.
Cual gato en tejado, mirando al infinito,
Cual dragón surcando en los cielos y quemando nubes,
Atravesaba, velozmente, el cielo con un transistor automático, 
Sin rumbo y pensando en el infierno,
Caen en picado sin pensamiento,
Lentamente, sin aliento,
Evitando las agujas que aún siento.

Esa abuela, alcahueta, con sus punzones de rosa muerta,
desalmada protagonista de una triste historia;
recorre desolada los caminos de la penumbra,
sin pensar en nada a parte de lo que acababa de ocurrir.

Se sacó un moco de la nariz
y besó su mano cual princesa amada,
me repugna tu mirada, ¡guarra!,
¡me repugnan tus guarradas!, amor.

Siempre pensé que la amargura, con sentimientos, sabía mejor.

Es un cuento de hadas. Ahora no están. Fueron.
Lo que no hubo sido, nunca será,
y como un espejo roto, la realidad, se rompe,
pero ahora,la responsabilidad, cae sobre ella, 
así que ella se va a por tabaco y no vuelve,
dejando a su lagarto solo y desamparado;
pobre de él ¡la que se ha liado!;
pues, si las musas no le quieren, le abandonaron.

Pero dos copas de coñac hacen de sustitutas
del calor de unas piernas, seguro que no habrá enfermedad alguna.
-Har, har, har, har, har, har- pensó - la enfermedad está en mi mente.

Por dentro me consumía lentamente,
yo intentaba resistirme inútilmente,
pero el 'mono' era muy fuerte
y resultó imposible resistirme a sus encantos
¡Qué hermosos ojos de color rojo!

Vi, mientras alumbraban mis ojos,
a la orilla de un buen puro, en lugar de chimenea,
cigarros gruesos y motriz lenta. Un manjar de torpeza.
Matriz de 3 x 3 para evitar la tristeza,
utilizando las matemáticas como bálsamo del alma.

Se sentó para pensar con calma,
sobre el cocotero de la esquina
sin ver que una gaviota deseaba ocupar su lugar.

Los peperos ocupan todo el percal,
¡porque quieren todo el dineral!,
esperemos que, con suerte, la avaricia rompa el saco.
¡Hostia!, se ha matao' Paco
Paco, Paco, Paco, Paco-Paco,
pobre traje de Paco, destrozado de la caída. 

Ximo Ventimilla, Casilda de Zulueta Álvarez, Rocío Segovia, Catriel Salamié, José Hernández, Marina Brocal, Llorenç Ferrer, Mar Amorós, Guillermo Roselló, Esperanza Vela.